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Él se define como un hombre optimista, disciplinado y dado a la gente. Es hijo de Lugo Américo y Rubiela, con quienes procura estar en contacto permanente y visitarlos al menos una vez por semana. De igual manera, tiene estrecha relación con sus tres hermanos y comparte con ellos y sus sobrinos de manera eventual.

De familia de músicos, recibió desde siempre formación artística, estudió en Bellas Artes y por esta razón considera que es Contador público de profesión y músico por vocación. De padres, abuelos y tíos docentes, algunos retirados y otros ejerciendo, descubre su vocación cuando da clases de música mientras estudia su carrera.

Cuando comienza en algunos institutos de la ciudad, el ejercicio docente va ganando más terreno que su ejercicio profesional y cuando trabaja con varias Universidades, este le abarca mucho más tiempo, sin embargo ha buscado siempre alternar ambos y ahora se encuentra tratando de fortalecer su profesión porque es su negocio personal. Actualmente es docente en la EAM, en donde lleva ya cinco años.

Le apasiona aprender y conocer cosas nuevas, porque considera que es necesario trascender y no quedarse siempre en lo mismo. Siempre trata de crear nuevos retos para su vida, por esta razón, desde hace cuatro meses recibe clases particulares de piano y realiza su práctica de lunes a sábado de 5 a 6 y 20 de la mañana. Y, aunque al principio fue difícil de asumir, rápidamente lo convirtió en un hábito que disfruta y cumple con una sagrada puntualidad. En diciembre espera estar tocando en sus reuniones familiares.

Le encanta el agua fría, la pasta y los gatos. Vive con dos de ellos, Kike y Mía, ambos adoptados. Para Paola Andrea, su esposa y él, los felinos fueron la felicidad del hogar hasta que llegó Emiliano hace 29 meses, su primer hijo. A su familia dedica, sin excepción, los fines de semana, es algo que no negocia bajo ninguna circunstancia. Juntos se van de sábado a domingo a una finquita que tienen en Córdoba.

Como buen tributarista, se actualiza de forma permanente y sus momentos de lectura transcurren entre leyes, reformas, decretos reglamentarios, conceptos de la DIAN y resoluciones. Aunque ahora ha comenzado la lectura de “Las manos que sanan”, un libro recomendado por su madre.

Su nombre es Edmun Francisco Hanrryr Ortiz y su apellido tiene origen austriaco. De sus antepasados sabe que su abuelo ingresa a Colombia por Venezuela, llegan a la costa, a Cali y posteriormente, se radican en Armenia. Es una persona de amistades duraderas, que no duerme demasiado y aborrece la cebolla.

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A pesar de que ahora no pertenece a ningún grupo u orquesta, porque el tiempo no le permite ensayar; con el bajo y la guitarra, ha participado de muchos procesos artísticos: perteneció al Cuarteto de Cuerdas de Bellas Artes, a las orquestas Calidad Cuatro y Esencia Latina y ha colaborado con casi todos los músicos de la ciudad. Hace poco acompañó a una participante del Festival de duetos de Cajicá.

Siente gran admiración hacia su papá, porque considera que ha hecho de él y sus hermanos, lo que son. Lo reconoce como un modelo a seguir, un hombre siempre bien plantado. Así mismo, recuerda a César Rúa, un docente y amigo de la Universidad de Antioquia, tributarista, que lo orientó, lo inspiró y despertó su inquietud para enfocarse en la parte tributaria.

Ama la comida de la mamá., lo que sea que le prepare. Sin embargo, después de haber vivido un proceso riguroso de dieta y ejercicio para alcanzar su peso ideal, pierde el gusto por la comida chatarra y en grandes cantidades. Lo único que admite como su total debilidad es el flan de queso con caramelo por el que ha ido hasta Pereira solo para deleitarlo.

No vive con afanes ni se estresa por lo que no ha sucedido. Lo hace feliz el ahora, lo que tiene. Quiere retirarse a los 55 años y vivir tranquilo en el campo cultivando algunas cosas, ya que piensa que la pensión hay que asegurara por otro lado. Le queda por aprender a ser más tolerante y a dejar de tener expectativas. Su frase de cabecera es “si no tiene solución para qué preocuparse y si tiene solución, para qué preocuparse”.

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